El monitoreo del agua, los bosques y la biodiversidad mostró una aplicación más
heterogénea, con modelos usados para estimar parámetros de calidad hídrica, detectar
anomalías, clasificar coberturas, identificar cambios y automatizar registros de fauna.
En calidad del agua, las redes neuronales artificiales reportaron coeficientes Nash–
Sutcliffe entre 0,8 y 0,9, lo que evidenció capacidad predictiva en variables como
nutrientes y oxígeno disuelto; en bosques y cobertura terrestre, los resultados se
asociaron con clasificación de uso del suelo, detección de deforestación y análisis de
imágenes satelitales o de drones (Alotaibi & Nassif, 2024; Tuia et al., 2024). Para
Ecuador, esta aplicación resultó especialmente visible porque el Sistema Nacional de
Monitoreo de Bosques generó, recopiló, analizó y reportó información espacial, biofísica
y socioeconómica sobre bosques y biodiversidad asociada, mientras que Global Forest
Watch registró una pérdida acumulada de 1,1 millones de hectáreas de cobertura
arbórea entre 2001 y 2025, equivalente al 6,0 % de la cobertura del año 2000 (Global
Forest Watch, 2026; MAATE, s. f.).
La síntesis descriptiva del subtema mostró que la inteligencia artificial se aplicó con
mayor claridad en tareas de predicción, clasificación, detección temprana e integración
de datos multifuente. La evidencia revisada indicó un núcleo dominante compuesto por
teledetección, sensores ambientales, IoT, aprendizaje automático y aprendizaje
profundo, con usos específicos en contaminación atmosférica, calidad hídrica,
deforestación, biodiversidad y riesgos climáticos (Alotaibi & Nassif, 2024; Olawade et
al., 2024). El hallazgo central fue que las aplicaciones más consolidadas
correspondieron a dominios con series de datos abundantes y mediciones recurrentes,
mientras que las aplicaciones en biodiversidad y territorios de baja disponibilidad de
datos aparecieron como áreas operativas en crecimiento, pero todavía dependientes de
infraestructura, datos de entrenamiento y validación contextual (Alotaibi & Nassif, 2024;
Tuia et al., 2024).
Oportunidades operativas para la detección, predicción y toma de decisiones
ambientales
Las oportunidades operativas reportadas para convertir datos ambientales dispersos en
información útil para detección temprana, predicción y apoyo a decisiones. Los
hallazgos mostraron que la inteligencia artificial se aplicó principalmente en tareas de
clasificación, predicción, reconocimiento de patrones, detección de anomalías e
integración de datos multifuente, especialmente cuando existieron series temporales,
sensores o imágenes satelitales disponibles. La evidencia bibliométrica revisada registró
4.762 publicaciones sobre inteligencia artificial y monitoreo ambiental entre 1991 y 2024,
con una tasa anual de crecimiento de 28,1 % en publicaciones y 35,6 % en citaciones,
lo que indicó una expansión sostenida del campo como soporte operativo para la gestión
ambiental (Alotaibi & Nassif, 2024).
La concentración disciplinar de las aplicaciones permitió identificar un patrón operativo
dominante en torno a ciencias ambientales, computación e ingeniería. En el corpus
bibliométrico revisado, las ciencias ambientales reunieron 25 % de las publicaciones,
ciencias de la computación 16 % e ingeniería 12 %, lo que mostró que las oportunidades
no se limitaron al desarrollo algorítmico, sino que se orientaron a resolver problemas de
observación, medición y respuesta ambiental (Alotaibi & Nassif, 2024). Dentro de este