La infraestructura tecnológica constituyó la primera condición diferenciadora de la
adopción analítica. De los 109 encargos examinados, 45 presentaron sistemas
contables altamente integrados, equivalentes al 41,3 %, y otros 41 mostraron una
integración parcial, correspondientes al 37,6 %; en conjunto, ambas categorías
representaron el 78,9 %. Los encargos con sistemas ERP o tecnológicos altamente
integrados registraron una media de 11 aplicaciones analíticas, frente a seis en los
demás casos. En la escala de competencia de 1 a 7, el conocimiento sobre sistemas
ERP alcanzó una media de 4,09 y no difirió significativamente del punto neutral. La
competencia en programación, manejo y almacenamiento de datos obtuvo 3,43,
significativamente inferior al punto medio, mientras la interpretación de resultados
analíticos alcanzó 4,80 y la utilización de herramientas disponibles registró 4,46, ambas
por encima del valor neutral (p < 0,05) (Eilifsen et al., 2020).
La capacidad humana presentó diferencias entre el dominio operativo de las
herramientas y la preparación especializada para procesar datos. Los participantes
calificaron con 4,42 su conocimiento suficiente para utilizar las aplicaciones disponibles,
valor significativamente superior al punto medio de la escala (p < 0,05); sin embargo, la
formación recibida obtuvo 4,08 y el entrenamiento en métodos estadísticos alcanzó
exactamente 4,00, sin diferencias significativas respecto de la neutralidad. La
competencia en programación también fue menor entre socios, con una media de 3,27,
que entre gerentes, con 3,60, aunque esta diferencia no resultó estadísticamente
significativa. En contraste, los gerentes mostraron mayor dominio de las herramientas
analíticas que los socios, con medias de 4,77 y 4,14, respectivamente, y una diferencia
significativa de p < 0,05. El apoyo de especialistas externos al equipo central fue
valorado con 5,15, mientras la afirmación sobre falta de competencia técnica obtuvo
3,70, significativamente inferior al punto neutral (Eilifsen et al., 2020).
Las condiciones organizacionales y regulatorias mostraron una aceptación positiva,
aunque no eliminaron las restricciones operativas. La incorporación de evidencia
analítica dentro de la metodología de las firmas alcanzó una media de 5,33, superior a
la aceptación atribuida a las normas de auditoría, que registró 4,54, y a los organismos
supervisores, que obtuvo 4,59; los tres valores fueron significativos con p < 0,05. Los
incentivos o presiones institucionales para utilizar analítica alcanzaron 4,88, mientras la
percepción de mejora en la calidad de la auditoría llegó a 5,44 y la eficiencia asociada
con tiempo, esfuerzo o costo obtuvo 4,40. No obstante, la facilidad para recopilar datos
suficientes recibió 3,86 en las auditorías generales y 3,99 en los encargos
seleccionados, sin diferencias significativas respecto de la neutralidad. Además,
ninguna de las cinco firmas exigió obligatoriamente herramientas analíticas avanzadas,
pese a que sus clientes mostraron una actitud favorable hacia la obtención de datos,
con una media de 5,19 (Eilifsen et al., 2020).
El análisis multicriterio complementó estos resultados mediante la evaluación de cuatro
dimensiones y 14 criterios por parte de 34 especialistas. La estrategia de aplicación de
inteligencia artificial presentó la mayor influencia causal sobre las demás dimensiones,
con un valor de di−si=0,047d_i-s_i=0,047di−si=0,047, seguida por la gobernanza,
mientras la infraestructura y calidad de datos y el factor humano aparecieron
principalmente como dimensiones receptoras de influencia. La responsabilidad y
supervisión de la inteligencia artificial registraron la relación total más elevada entre
criterios, con di+si=1,224d_i+s_i=1,224di+si=1,224, frente al criterio de opacidad o “caja