o categorías ambientales sin hacerlos visibles (Berges-Alvarez et al., 2024; Salati et al.,
2025; Seyedabadi & Eicker, 2023).
Las experiencias latinoamericanas confirman que la adaptación territorial mejora la
utilidad de la evaluación del ciclo de vida, aunque sus aplicaciones continúan
fragmentadas. La herramienta EVAMED, desarrollada para el contexto regional,
evidencia que la incorporación de estrategias bioclimáticas puede reducir
aproximadamente un 30 % la huella de carbono de un caso de estudio y disminuir el
indicador operacional de 78,8 a 54,7 kg CO₂-eq/m²-año; no obstante, la comparación
con una herramienta comercial presenta diferencias medias que pueden alcanzar el 40
% entre categorías de impacto. En Quito, la integración de evaluación del ciclo de vida,
BIM y sistemas de información geográfica muestra ventajas ambientales de la
concentración urbana frente a la expansión no planificada, mientras que Colombia
dispone recientemente de una herramienta conjunta de evaluación ambiental y costos
de ciclo de vida adaptada a materiales, procesos y condiciones nacionales. Estos
avances evidencian la conveniencia de articular dimensiones ambientales, económicas
y territoriales, pero también revelan la ausencia de un marco ecuatoriano integrado que
abarque edificaciones e infraestructura y permita comparar alternativas con criterios
homogéneos (Arvizu-Piña et al., 2023; Jorge-Ortiz et al., 2025; Revelo Cáceres et al.,
2023; Vázquez-Rowe et al., 2021).
La ejecución de una evaluación contextualizada resulta viable debido a la disponibilidad
creciente de estadísticas oficiales, información técnica de proyectos, modelos digitales
y herramientas de análisis de acceso abierto. Durante 2024, el registro ecuatoriano
incorpora 21.718 permisos de construcción, 41.230 viviendas proyectadas y 8.957.299
m² de área prevista, mientras que aproximadamente el 60 % de las edificaciones se
concentra en provincias de la región Sierra. Estos registros pueden complementarse
con presupuestos, cantidades de obra, consumos energéticos, distancias de transporte,
especificaciones de materiales y escenarios de mantenimiento obtenidos mediante
documentación técnica verificable. La utilización articulada de BIM, sistemas de
información geográfica y programas de evaluación ambiental facilita la comparación de
alternativas sin requerir infraestructura experimental de alta complejidad, lo que
favorece su desarrollo dentro de recursos y periodos razonables. El tratamiento de
información administrativa y técnica debe mantener la trazabilidad de las fuentes y,
cuando se incorporen consultas a profesionales o actores institucionales, preservar la
confidencialidad y evitar la recopilación innecesaria de datos personales (INEC, 2025;
Arvizu-Piña et al., 2023; Revelo Cáceres et al., 2023).
Sobre esta base el estudio tiene como objetivo general evaluar el desempeño ambiental
y económico del ciclo de vida de edificaciones e infraestructura sostenible en Ecuador
mediante criterios adaptados a las condiciones constructivas y territoriales del país. Para
alcanzar este propósito se plantean tres objetivos específicos: analizar los inventarios
de materiales, energía, transporte y residuos para cuantificar los impactos asociados
con cada etapa; determinar la relación entre selección de materiales, consumo
operacional, mantenimiento y costos acumulados; y comparar escenarios
convencionales y sostenibles mediante indicadores medibles, entre ellos kg CO₂-eq/m²,
MJ/m², consumo de agua por unidad funcional y USD/m² durante la vida útil. La
contribución esperada consiste en integrar información ambiental, económica y territorial
dentro de un marco replicable que reduzca la dependencia de factores internacionales